¡¡Quemar papeles y Happy New Year 2012!!

Tenía ante mí un bol lleno de papeles y una cerilla entre los dedos. La noche era cálida y el cielo estrellado cuando me disponía a dar la bienvenida al 2012 quemándolo todo.

Según el Feng Shui , hay una práctica expresa para que el año nuevo sea exitoso, se trata de escribir en un papel los objetivos a lograr en el año nuevo y, pasadas las 12 de la noche del año que se abandona, se procede a quemarlo en un fuego controlado y seguro.

Después de reflexionar sobre el 2012 y retorcer neuronas intentando recordar la lista elaborada en el 2011, allí estábamos familia y amigos con los deberes hechos y confiando en nuestros potenciales individuales. Sin embargo, durante el proceso, apareció un dilema:

¿Qué escribimos, deseos o propósitos?

¿Cuál es la diferencia, si la hay?

El deseo es aquello que conmueve nuestros sentidos, puede ser una ilusión o una pasión volátil condicionada a las circunstancias, es el catalizador para iniciar una acción. El deseo es la chispa.

El propósito nos habla de la implicación o de la intención determinada a voluntad propia, se refiere a la acción individual cargada de energía para avanzar. El propósito es a su vez combustible y motor para alcanzar el fin que se determina.

¿Puede funcionar un vehículo cuando le falla uno de estos elementos?

Escribir o quemar son acciones con más analogías de las que se observan a simple vista:

Si el deseo activa la chispa mental capaz de provocar acción para así escribir el propósito transformador en el que nos enfocaremos, algo parecido ocurre en la hoguera: una chispa convierte el papel en combustible y lo transforma.

El humo que se desprende de la combustión es la parte volátil, el deseo que sale volando. Las circunstancias externas como la calidad del papel, el recipiente, el oxígeno del lugar, la fuerza del aire, el tipo de recipiente, etc, serán también responsables de que este deseo llegue lejos o por el contrario, se ahogue y apague en el intento.

La ceniza de lo que ha ardido es la que determina la parte sólida, la que permite calibrar la calidad del fuego y de la madera. Esta ceniza ha necesitado y sigue precisando de un contenedor consistente que la sostenga.

De este modo, para que los deseos y propósitos sean capaces de llegar a final de año, es imprescindible que no se pierdan en el intento. Su continuidad depende ahora del continente.

El envase, este recipiente único, sólido y equilibrado, somos cada uno de nosotros. Somos el vehículo para mover la energía hacia el logro del objetivo diseñado.

Al final de este viaje habrá cenizas que se habrán reducido y se esfumaran, otras servirán para abonar la tierra y otras se mantendrán firmes para seguir quemando en el bol del año próximo.

¿Quién ha dicho que el tiempo para lograr un propósito ha de ser un año con 365/366 días?

Año tras año vamos precisando de un recipiente mayor y así es como crecemos a nivel personal o hacemos crecer nuestros proyectos, empresas, familia…

Os deseo un 2012 muy exitoso en el tiempo, tempo, sueños y realidades, quemando lo que queramos con la conciencia ética del bien común y el valor de la interdependencia.

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Una respuesta a ¡¡Quemar papeles y Happy New Year 2012!!

  1. Jaci Molins dijo:

    Ana,
    Em sembla molt profund tot el que escrius, estic completament d’acord. També, molt literari, en el sentit de que està molt ben escrit.
    Felicitats!!!
    Jo també et desitjo que vagis omplint el teu contenidor any rera any.
    Una forta abraçada.
    Jaci

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