Por si KING KONG reaparece…

Bienvenidos a los días de otoño en que nos acompañan las castañas, moniatos, calabazas y monstruos terroríficos.

Curiosamente estas palabras han adoptado un doble sentido en el lenguaje popular que se ridiculiza en la fiesta de Halloween. Días en que la muerte y el miedo reciben un homenaje.

Los monstruos dan nombre a los miedos como si se tratara de aspectos muertos que vuelven a vivir en nosotros. Son personajes que queremos ver enterrados o errores que quemamos. Los genes letales pendientes de eliminar toman su poderío en el día de Todos los Santos, cuando se honra al mártir.

¿Qué es el miedo?

El miedo son las voces que aparecen en nuestro diálogo interno.

Nos suelen hablar de culpa, de cobardía, de imperfección, de soledad, de muerte y de peligros que afectan al bienestar.

El miedo tiene una sintomatología caracterizada por parálisis, rigidez, lágrimas, gritos, temblores, respiraciones descompensadas, ansiedad mental, tristeza o desequilibrios emocionales.

Por supuesto hay píldoras que los inhiben pero se guardan en el fondo de nuestro pozo, como poso de alquitrán que enturbia e interfiere a la entrada de luz. La falta de claridad se hace protagonista y los recursos se ven afectados.

¿Cuántas caras y nombres damos a los miedos?

Solemos identificar el miedo a una imagen y hemos creado infinidad de caras y nombres. Algunos son comunes y reconocidos socialmente mientras que otros son de nuestra exclusiva propiedad, con derechos de autor.

Los más difundidos en leyendas populares han sido los demonios, los piratas, los fantasmas, las brujas, el lobo o “el coco”.

El cine también nos ha bombardeado con personajes inspiradores de miedo. Alfred Hitchcock triunfó con el thriller de “Los saboteadores”. Otros nombres y caras los recreamos con los conocidos Gremlins, Drácula o Frankenstein.

Uno de mis favoritos es KING KONG. Un monstruo salvaje y furioso que nos muestra ambas caras del miedo. Su utilidad y su perjuicio se ponen de relevancia durante la película rodada en 1933 durante la época de la Gran Depresión.

King Kong, el temido gorila que perdió su vida por aferrarse a la belleza, muestra las fortalezas y debilidades de nuestros enemigos internos.

En forma de bestia se caracterizó a la criatura que asusta por su tamaño gigantesco, su fuerza desmesurada, sus rugidos salvajes, su soledad, su falta de apoyos, su inseguridad o la falta de visión por lo desconocido que se movía cegado por la posesión.

Cada uno de los temidos miedos tiene un punto de fragilidad para ser vencido.

De nosotros depende quererlo utilizar. ¿Qué debilita al monstruo sino la fuerza del corazón?

Somos poseedores del antídoto al dolor, de la herramienta fulminante de un gran querer que se transcribe con la palabra AMOR. El amor que permite sentir la corazonada de lo más conveniente para nuestro proceder respetando y agradeciendo los medios que lo han hecho posible.

Este amor conecta con la fuerza capaz de vencer al que ha sido nuestro enemigo y ahora lo despedimos como nuestro aliado para lograr la victoria personal.

Para concluir y felicitarte por estar aquí vivo, leyendo y sintiendo lo que este escrito te conecta, te ofrezco unas preguntas para abrir la conciencia de la utilidad que tiene el miedo como protector del dolor.

– ¿Qué personaje ha sido el motor de tu vida?

– ¿Qué te has perdido dándole poder?

– ¿Cómo imaginas tu vida sin él?

– ¿Hasta cuándo lo quieres conservar?

– ¿Qué te permites hacer desde ya para eliminarlo?

Una vez tengas respuesta a estas preguntas estás listo para elegir el miedo útil o de eliminar el que te perjudica.

Disfruta de poner los ingredientes en la olla, removerlos y obtener una pócima sanadora.

¡FELIZ Castañada/Halloween!

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5 respuestas a Por si KING KONG reaparece…

  1. el miedo me tiene miedo… rujo, lo estrujo…
    El miedo no imagina una vida sin mi. Es un poco masoca.

  2. anabosch dijo:

    Gabriel, eres el AMOR PERSONIFICADO con la fuerza de un ciclón. Si fueras mujer te compararia a un huracán 😉

  3. rosa maria dijo:

    Ani! He llegit ls teves reflexions sobre la por de cabo a rabo! M’ha agradat, m’ha divertit i m’ha fet pensar! Gràcies my friend!!

    • anabosch dijo:

      Rosa María, els pensaments corren i volen a la velocitat de la llum.
      Si n’atrapes a un i li poses “bambes” perquè toqui de peus a terra, jo t’hi acompanyo.
      Ment i cos cap a la meta!

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